4 vinos rosados para bebedores escépticos

Muchas veces los rosados son considerados un producto menor por parte de los aficionados al vino. Un estilo del cual se espera gastar poco y que no tenga demasiada complejidad. Hartos de esta injusticia, en Cuisine&Vins seleccionamos 4 etiquetas para convencer a todos de que los rosados son casi por definición frescos, deliciosos y elegantes.

por ANA PAULA ARIAS


L’ARGENTIN DE MALARTIC ROSADO DE MALBEC
(DIAMANDES – VALLE DE UCO, MENDOZA) (92 PTS.)


Diamandes es una de las partes fundadoras de Clos de los Siete, y por eso sus vinos tienen una inconfundible impronta francesa. L’argentin es un rosado de Malbec, cortado con un poquito de Cabernet Sauvignon que le otorga estructura. Es un best buy que se consigue fácil y que enamora a todos.






ROSÉ IS A ROSÉ IS A ROSÉ PINOT GRIS – SYRAH 
(LUIGI BOSCA – MAIPÚ, MENDOZA) (93 PTS.)


Este vino deslumbra con su delicadísima presentación y su increíble color “piel de cebolla”. El corte de Pinot Gris con Syrah es un acierto porque resulta en un estilo no muy común, con notas frutales pero también florales. Un plus: la etiqueta remite a un aforismo de Gertrude Stein, un guiño sólo para entendidos.






HEY ROSÉ MALBEC 
(MATÍAS RICCITELLI – GUALTALLARY Y PERDRIEL, MENDOZA) (94 PTS.) 


La versión femenina del superhéroe vitícola que creó Matías Riccitelli y que todos adoramos. Es un rosado de alta gama color salmón y con tapa a rosca, ideal para un tapeo de mar. Es cítrico, floral y mineral: una tríada ganadora que impacta.






CARMELA BENEGAS ROSADO DE CABERNET FRANC 
(BENEGAS – MAIPÚ, MENDOZA) (96 PTS.)


Uno no sabe lo que es realmente la buena vida si no comió una porción de pizza de tomates secos y brie con una copa de Carmela Benegas. Tal vez el secreto sea que está hecho de Cabernet Franc, o que tiene una acidez súper lograda, lo cierto es que esta etiqueta es la mejor manera de pasarse al lado rosado de la vida. 


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