Chandon Apéritif: magia y disfrute

Chandon acaba de presentar su nuevo Apéritif, el primer espumante bitter macerado artesanalmente con naranjas y especias; una felicidad burbujeante que le pone rock a las reuniones y sepulta el tedio. En esta nota, una reflexión sobre la encantadora brujería que se esconde tras los aperitivos franceses, y un verdadero brindis por las opciones que rompen las reglas.

por FLAVIA FERNÁNDEZ

 


 

Que le expliquen a los griegos o romanos la importancia de un aperitivo. Incluso en Egipto; la magia de esta bebida originalmente usada con fines medicinales es ritual y alegría asegurada. ¿O acaso existe algo más estimulante que poder beber algo exquisito sabiendo que, además, ayuda a sanar cuerpo y alma? Bueno, ese fue el origen de este elixir curativo, en el que participaban ajenjo, tomillo, romero y mirto. Las primeras referencias de ellos están en el 4to. Canto de La Odisea, cuando la reina Helena ofrece a Menelao, su marido, una especie de cóctel obtenido de hierbas egipcias.


 

Esta fabulosa "brujería" de mezclar vinos con sustancias aromáticas vegetales continuó durante la Edad Media, también con fines medicinales, hasta que un par de siglos atrás su producción empezó a crecer y los italianos desarrollaron nuevas fórmulas. Es del apéro francés, sin embargo, del que queremos hablar, ya que ha trascendido fronteras para convertirse en un aclamado after office a nivel mundial.


 

París explota de bares, y las copas aflautadas con burbujas son una obligación visual en mesitas emblemáticas que salpican las veredas. El champagne, por supuesto. Pero en estos tiempos muy especialmente, el brindis del post trabajo tiene que ver con este burbujeo amargo, que ostenta la frescura del espumante con el carácter de los aperitivos. Como el amaro italiano, pero con ADN francés. Como el amargo de nuestros abuelos en la Argentina de principio de siglo. Algo así pero con una vuelta de tuerca que resulta irresistible y de una modernidad acertada.


 

Animados con esta tendencia canchera, Chandon lanzó Apéritif. La intención es acercar el público argentino al apéro francés: un recreo ideal que no compite con otras bebidas, que puede ponerle rock a un mediodía o resucitar una tarde tediosa.

"Sin reglas ni protocolos", disparan desde Chandon. Y así es. En tiempos de libertad absoluta (o en búsqueda de ella) las reglas no tienen nada que ver con los tragos. Así que nos sumamos a la movida Apéritif. Con rodaja de naranja o sin ella. Bien frío y en la copa que más nos guste. Porque amamos lo amargo, aunque no lo somos. Y festejamos la anti obviedad a la hora del copetín, los pinchos, las tapas o lo que depare la vida en el momento del disfrute.


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