Bodega Aniello: El sur también existe

La Patagonia aparece a veces en nuestro inconsciente como un páramo lejano, siempre helado y con una vegetación escueta. Todos saben, sin embargo, que en la diversidad está el gusto, y por eso la región se está expandiendo. Ahora bien, ¿qué tiene para ofrecer el sur en un mercado saturado de etiquetas cuyanas? En Cuisine&Vins charlamos de esto y de varias cosas más con María Cruz de Angelis, directora de la bodega rionegrina Aniello, cuyos vinos formaron parte de nuestro envío de febrero a los socios del Club Cuisine&Vins. 



por ANA PAULA ARIAS

¿Cómo sacarle la obsesión por los vinos Mendocinos al consumidor?

Yo creo que Patagonia ya no pasa desapercibida, ni para el consumidor local ni para el extranjero. Los vinos patagónicos son cada vez más buscados. Si bien hoy se está abriendo como la nueva zona vitivinícola de Argentina, ya hay mucha gente que está apostando y que ya conoce lo bien que se dan los vinos acá. La crítica habla muy bien de lo que es el Pinot Noir y el Merlot en esta región, dado el tipo de clima que tiene y los suelos, que acompañan bien. Por lo menos nosotros siempre tenemos muy buenos resultados con el Merlot. Hoy los ojos del consumidor se están abriendo a lo que es esta zona, que es de una producción bastante extrema. Nosotros estamos en la latitud 39 e incluso ya hay proyectos en la zona de Chubut, que dan vinos muy frescos, de mucha expresión aromática.

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Pinot Noir y Merlot son las cartas de presentación de la Patagonia como región vitivinícola. El clima y el suelo son ideales para este tipo de cepas que se expresan más delicadamente en las provincias del sur. La insolación no es tan agresiva como en las regiones de Noroeste argentino y Cuyo, por lo que la maduración se da de manera óptima, con un desarrollo de aromas y colores más elegantes. El viento propio de la Patagonia juega un papel fundamental; por un lado, engrosa el hollejo de las uvas, concentrando polifenoles y dando un perfil más complejo en el vino y, por otro, impide la proliferación de hongos y otras enfermedades en el viñedo. Los perfiles del Pinot y Merlot de esta zona son sencillamente imposibles de lograr en otras latitudes de Argentina.

Pero en un mercado doméstico y, sobre todo, internacional, que está literalmente sediento de nuevas y excitantes versiones del Malbec argentino, encontrar un estilo que llame la atención y que guste es todo un desafío. Afortunadamente, nuestra cepa emblemática tiene su propia versión en la Patagonia y encuentra cada vez más adeptos.

¿Qué características tiene el Malbec patagónico?

Es un vino con un color precioso, rojo violáceo intenso, debido al espesor del hollejo que se desarrolla por los fuertes vientos. Se expresa de forma muy aromática, con algo de esta fruta fina que se ve tanto en la región. Tiene taninos bien redondos, suaves y que realmente generan un salto cualitativo respecto de otros Malbec de Argentina. Cada región tiene sus particularidades, y de ninguna manera quiero decir que una es mejor que otra, pero Patagonia tiene características distintivas que nos paran frente al mundo de una forma estratégica. Para el mundo el Malbec es argentino y, aunque en Patagonia tenemos muy buen desarrollo de Pinot Noir y Merlot como cepas emblema, el Malbec es siempre requerido y genera gratas sorpresas.

¿Qué tienen para ofrecer los vinos patagónicos en general y Aniello en particular?

Patagonia está asociada a la pureza ambiental, los paisajes majestuosos y las aguas cristalinas de deshielo, y eso se asocia a nuestras formas de producción vitivinícola: natural, en armonía con el ambiente. La Patagonia tiene para ofrecer el hecho de que se distingue como región productiva, con un contexto diferente de producción. Vinos expresivos, con mucha frescura y buena estructura dada la composición tánica que se ve favorecida por los fuertes vientos. En particular Aniello está sobre una micro región que es Mainqué, una zona donde se encuentran proyectos internacionales ya reconocidos. Es un terruño que aporta mucha mineralidad y cierta complejidad en los vinos, además de todas las características ya mencionadas.

El clima patagónico, naturalmente seco, con fuertes vientos y poca humedad, contribuye a las prácticas enológicas orgánicas. ¿Las están llevando adelante?
Es cierto que el clima de la Patagonia es un clima realmente privilegiado en ese sentido, pero nosotros no tenemos certificación orgánica, por lo que preferimos denominar a nuestra producción “sustentable”. En este tipo de producción se hacen aplicaciones cuando es estrictamente necesario, pero son mínimas. Hay una mínima intervención en la viña, ya que el clima favorece mucho la producción sin tener que aplicar químicos. Nos importa el medio ambiente y buscamos producir de una manera amigable que implique la menor contaminación posible. En lo que hace a la diferencia entre la sustentabilidad y lo orgánico (que habla exclusivamente de la parte medioambiental) la primera tiene tres ejes, que son el económico, el social y el medioambiental. Es un concepto más abarcativo y nosotros estamos más orientados en esa línea, la sustentabilidad.

Ustedes tienen viñedos que datan de los años 1932 y 1947. ¿Qué cepas hay plantadas en esos viñedos?

Tenemos un Trousseau de 1932 que decidimos mantener por su valor histórico y porque pone de manifiesto la tradición vitivinícola de Río Negro. Posteriormente, se hizo una prueba para vinificarlo y gustó muchísimo. Es un vino elegante y sofisticado. Se encuentra en una superficie chica, y es uno de los pocos de la zona. Además, tuvo muy buenos puntajes de la crítica internacional, así que se tomó la decisión de seguir produciéndolo.

¿Y el viñedo de 1947?

El cuadro de 1947 es un Malbec, uno de los muchos de la zona que datan de larga historia. Es un cuadro que hoy integran los vinos de alta gama. Estamos evaluando justamente con ese cuadro hacer algo que tenga una fuerte impronta regional, ya que se expresa de una forma diferente a la de los cuadros más jóvenes de Malbec.

¿Hicieron clones de esas cepas?
Siempre tenemos disponible el material genético. Se van plantado estacas donde encontramos fallas, con lo cual ese material nunca se pierde, sino que se sigue utilizando siempre a pie franco, sin ser injertado. De la misma manera que el Trousseau de 1932, que es uno de los pocos en el mundo que está plantado a pie franco previo al ataque de filoxera que azotó a toda Europa, donde tuvieron que arrasar con todos los viñedos y empezar a injertar.

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La plaga de lo filoxera se desató en Europa en 1868 y afectó a prácticamente todo el continente. El pulgón es un atacante silencioso que come las raíces de las vides, lo que hace muy difícil detectar el deterioro de la planta. Así fue como, al cabo de pocos años, los principales países productores europeos se quedaron sin viñedos. A finales del siglo XIX se comenzaron a emplear vides americanas como portainjertos de la vitis vinífera y así se pudo replantar.

En nuestro país la historia fue otra, porque, gracias a las olas inmigratorias previas a la debacle vitícola del Viejo Mundo, pudimos hacernos de un completo mapa de cepas pre filoxéricas. A lo largo y ancho de Argentina es común encontrarse con este tipo de plantas que llegaron al país previo a la plaga que destruyó los viñedos de Europa, y la Patagonia no es la excepción.

Aniello, en el Alto Valle de Río Negro, es una excelente excusa para ir a conocer esos viñedos pre filoxéricos y, además, pasear por la estepa patagónica sin prisa. No es suelo virgen, claro, pero tiene ese encanto de los atractivos naturales que todavía no han sido descubiertos.

¿Reciben visitas en la bodega?

Sí, nos estamos abriendo al turismo. Recibimos mucha gente que viene a hacer un recorrido a la bodega, degustar nuestros vinos y quedarse para algún almuerzo. No es un restaurante abierto al público, sino que se abre a pedido. Cuando alguien quiere venir nos avisa, como quien hace en una casa de familia. “Si venís te espero con la comida”. Nuestro primer objetivo es la producción vitivinícola y la elaboración de vinos, y sabemos del interés que hay en conocer las bodegas patagónicas así que, por supuesto, abrimos las puertas a todo aquél que quiera visitarnos, pero como es una bodega familiar tenemos la dinámica de una casa de familia; si decidís caer sin avisar te recibiremos con lo que hay: vino y algún quesito. En general, para almorzar, siempre es con reserva previa. Además, es la primera bodega de Patagonia que cuenta con alojamiento.

¿Cuáles son las próximas novedades de la bodega?

Estamos arrancando el año con una iniciativa de los códigos QR. Lo que deseamos con esto es abrirnos a un segmento de mercado que consideramos que no está incluido: las personas que tienen problemas de vista reducida totales o parciales. Quien usa anteojos pero no puede leer braille, escanea el código QR y obtiene los principales atributos del vino y algunas notas de cata. Son audios que no tienen más de 20 segundos y lo que buscan es abrirse a un universo un poco más amplio que solo el de los no videntes, porque hay mucha gente que tiene problemas de visión y no conoce el braille. Esta iniciativa los incluye a todos ellos. El sistema cuenta con un back up que va registrando la cantidad de escaneos que se da por etiquetas, y eso nos va a permitir hacer una evaluación del potencial de la herramienta para poder incorporarlo finalmente en todas las líneas. Por ahora lo tenemos solamente en cinco etiquetas: el Chardonnay, el Malbec, el Merlot, y el Pinot y el Malbec de la línea de Suelos. Esa es la primera novedad del año. Después estamos cerrando un convenio con la Universidad de Comahue, aunque eso es algo de lo que puedo adelantar muy poco. Y, por último, estamos diseñando un espacio para poder recibir a todos los turistas, tanto argentinos como extranjeros, que quieran venir a ver el eclipse que se va a dar el 14 de diciembre. Hoy la bodega cuenta con seis habitaciones dobles con baño individual para que se puedan quedar. Son habitaciones de estilo rural, donde la propuesta es estar en contacto con el medio ambiente, alejarse de los dispositivos tecnológicos y conectar con la naturaleza. Y la idea es ampliar ese espacio para poder recibir a todos los turistas interesados en participar de este eclipse solar del que se está hablando a nivel global. La franja del Río Colorado es desde donde se va a poder visualizar por más tiempo.  



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