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Cata del mes: Burbujas de familia
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29 de junio de 2010
A pocos días de la llegada del año 2010, Enrique Chrabolowsky convocó al experimentado clan Richiardi para catar espumantes.
Los Richardi son más que una familia, casi un clan. Y es algo que viene desde algunas generaciones. El abuelo materno de Norberto, Bartolomé Ambrosini, -todos lo conocían como Bartola- era un personaje realmente famoso. Y no era para menos: pasó más de 50 años en la tradicional bodega Trapiche, en la época de los Benegas, haciendo champán. En esos años se permitía usar esa palabra para denominar a los vinos espumosos, ahora ya no. Por eso Bartolo se hubiera sentido incómodo llamando espumoso a lo que el siempre nombró igual que los franceses. No podría llamar a sus míticos champagnes Crillón o Monitor de otra manera.
Él inauguró una tradición familiar en la vitivinicultura, que hoy se continúa con inusual vigor. Su nieto mayor, Norberto Richardi, hoy tiene 63 años y se considera el más viejo de su generación. Es el profesor de mas edad (aunque luce muy joven y dinámico) en la Facultad de Enología Don Bosco, por donde pasaron los principales enólogos argentinos en actividad. Su historia es larga y apasionante y siempre vinculada a la elaboración de espumantes.
Se inició en la década del ‘60 en la bodega Trapiche junto a su abuelo. Allí aprendió muchos secretos de su elaboración, cuando el champán se bebía sólo en algunos cabarets o en las fiestas de fin de año. Épocas de los gritos de alegría de las “chicas de la casa” cuando se escuchaba, en los locales nocturnos, el inconfundible sonido del descorche de una botella.
De Trapiche pasó a Toso, otra bodega especializada, donde se desempeñó durante 20 años. Hasta que llegó el tiempo de la independencia. En 1990 fundó la empresa Richardi Fazio Menegazzo que, con el correr de los años, se convirtió en una de las principales empresas elaboradoras de espumantes de Argentina. Enamorado de la investigación en el campo de la vitivinicultura, Norberto desarrolló el Instituto Enológico Argentino de Investigación, donde se buscan innovaciones para control de calidad y se hacen complejos análisis de las uvas.
Fue creador de una familia prolífica (9 hijos, 5 mujeres y 4 varones) que está dispuesta a seguir la tradición del vino. Los 4 varones son, o serán (el caso del menor, Lucas) enólogos. Incluso, uno de sus yernos, Adrián Manchón, es el jefe de enología de la bodega Cuvelier de Los Andes, de Clos de los 7. Pablo (31) dirige otra bodega de Clos de los 7, Flechas de los Andes; Mariano Daniel (29) trabaja en la champañera y Francisco (25) está en la bodega Agostini.
Parecidos físicamente, pero con criterios muy personales, entre los cuatro degustaron, describieron y calificaron 10 espumosos argentinos durante una cata a ciegas, realizada en el bar Uvas del hotel Hyatt de Mendoza, con la asistencia impecable del sommelier Pablo Lauro.
Diferentes visiones y gustos generaron interesantes discusiones, sobre todo por los estilos de los espumosos. Algunos (Norberto y Pablo) respetaban y premiaban los estilos tradicionales. Mariano Daniel, un gran conocedor, intentaba adivinar, con sorprendente éxito, la identidad de las botellas cubiertas. Francisco insertaba comentarios técnicos y prestigiaba a los más frutados.
Entre todos los hermanos han elaborado un espumoso en homenaje a su padre, el Norberto Richardi, 100% Chardonnay, realizado con mucho amor y placer.
La familia tiene sus costumbres. Por ejemplo, se reúnen los domingos en la mesa familiar. Normalmente son 36 incluyendo a nueras, yernos y 15 nietos. Los hombres se agrupan en una punta donde sólo se habla de un tema: el vino. El rito dominguero de la familia de origen itálico, contempla un orden de bebidas: 1º espumoso, 2º tintos, 3º rosados dulces para el postre y 4º la infaltable grapa. El menú también se repite (una costumbre de la abuela): pollo al disco y asado.
Finalmente en algo coincidieron, los requisitos para hacer un buen champán:
  1. Uvas de zonas frías
  2. Vinos elaborados y pensados para su destino de espumantes
  3. Buenas levaduras
  4. Equilibrio entre acidez y azúcar
  5. Tiempo sobre borras y en botella
El clan Richardi tiene tradiciones de las que se sienten orgullos, como su apellido, la unidad familiar y el amor a los vinos. Todo ello se sintetiza en un anillo de oro con un rubí que se trasmite entre los primogénitos que obligadamente llevarán el nombre de Norberto y que forma parte de la etiqueta del champán de la familia. Aunque no lo sabe, porque es muy pequeño, el hijo de Pablo Richardi, obviamente Norberto, y que muy probablemente sea enólogo, recibirá algún día ese testimonio.




Uno
92pts.
NORTON COSECHA ESPECIAL $35
Un ejemplo de calidad en un espumoso argentino con gran relación precio/calidad. De color amarillo, con reflejos verdosos, sus burbujas ascienden en prolijas columnas y culminan en una corona de espuma persistente. En boca es cremoso, equilibrado entre la acidez y el azúcar. Fino, grato de beber.



Dos

91pts.
CHANDON BRUT NATURE $42
Amarillo con reflejos salmón. Su espuma es atractiva, delicada, con un burbujeo elegante. Presenta una suave evolución en nariz con aromas a cáscara de pan y una grata rancidez. Un espumoso prolijo, muy bien terminado que invita a beberlo por más de una copa.


Tres

89pts.
ALMA 4 $75
Atractivo color rosa viejo con reflejos asalmonados. En la copa regala un burbujeo en columnas persistentes. En la nariz se puede percibir toques de miel, pan tostado. De consistencia cremosa, da sensación de frescura y juventud con un buen equilibro general.











89pts.
CHANDON EXTRA BRUT - $ 39
Bello color amarillo con reflejos dorados y salmón. Atrapa a la vista su burbujeo y el círculo de espuma que corona la copa. Un clásico, con una nariz de intensidad mediana, que gana mucho en boca con sensaciones cremosas y frutadas. Delicado, un poco más de acidez, le vendría bien.





88pts.
TRAPICHE FOND DE CAVE - $50
Color amarillo pajizo con alguna evolución. Denota cierta frescura con bellas burbujas que ascienden sobre la copa. Baja espuma. En la nariz se siente el pan tostado y una buena acidez. Un espumoso de estilo tradicional, muy apto para los que gustan acompañar comidas.




88pts.
CRUZAT/LARRAIN BRUT - $ 72
De un atractivo color amarillo brillante, a la vista ofrece un constante burbujeo y buena corona de espuma. En nariz y boca es complejo, con la canela como descriptor dominante. Un espumante de con personalidad, que no deja lugar a la indiferencia. Buena acidez.




88pts.
BIANCHI EXTRA BRUT - $ 39
Un clásico con su color amarillo verdoso y presencia de frutas tropicales, durazno blanco y su flor, con la complejidad de las levaduras y su característico aroma a almendras tostadas. Abundantes burbujas con una corona de espuma persistente lo hacen atractivo a la vista.




87pts.
EXTRA TOSO - $ 32
Un espumoso que marcó épocas. Amarillo pajizo con buena burbuja y anillo de espuma persistente. Predomina el aroma a caramelo quemado y ofrece una grata cremosidad a la boca. Un estilo tradicional y una fórmula exitosa en el tiempo. Algo más de acidez, le haría bien.





87pts.
ALAMBRADO - $ 50
De color amarillo pálido con burbujas de mediana intensidad. Un espumante fresco y bien frutado, con aromas bien logrados. Hace buena corona de espumas. En boca le falta un poco de acidez para afinar el paladar.





10º
87pts.
NIETO SENETINER BRUT NATURE - $ 40
Presenta, a la vista, un color rosa viejo pálido muy bello. Buena efervescencia y aromas a frutas y flores. Se trata de un estilo muy moderno, pero la falta acidez en boca y alguna complejidad. Para beber fuera de la comidas, un buen aperitivo.