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Alta en el cielo
Por Mariano Fresco marianofresco@cuisine.com.ar
Fotos Federico García
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28 de noviembre de 2008
Con 10 años de experiencia en la Argentina, Alta Vista se consolida en el mercado vitivinícola local como una de las bodegas más prestigiosas. De Alto a Classic, sus vinos son un verdadero elixir.

Con el imponente y siempre nevado Cordón del Plata como telón de fondo y en medio de la tranquilidad única que ofrece la aristocrática zona de Chacras de Coria, en el corazón de Luján de Cuyo, la bodega Alta Vista no para de crecer y sorprender. Afamada en el mercado local e internacional por la alta calidad de sus productos, aseguran que el proyecto se consolidó de manera muy rápida, aunque queda mucho por hacer. ¿La receta del éxito inmediato? Un equipo joven, apasionado por el vino y con ganas de dejar un sello profundo en la vitivinicultura argentina. En efecto, los números hablan por sí solos: comenzaron elaborando 250 mil botellas por año y, en la actualidad, producen 2,5 millones. Una cifra más que considerable, teniendo en cuenta los vaivenes económicos del país.

Alta Vista forma parte del Grupo Edonia, empresa familiar francesa que produce vinos de alta gama en Francia, Hungría y Argentina, y los distribuye en los más exigentes mercados internacionales.

Con una arquitectura de marcado estilo francés, que se mimetiza a la perfección con el paisaje mendocino (todo está prolijamente cuidado, hasta el más mínimo detalle), la historia de Alta Vista comenzó a escribirse hace sólo 10 años. El fundador y alma Mater fue el recordado Jean Michel Arcaute, uno de los enólogos franceses más reconocidos a nivel mundial, elegido dos veces Winemaker of the year por el periodista especializado Robert Parker. Arcaute le imprimió a la bodega una filosofía fuerte y vigente, que se sustenta en cuatro pilares fundamentales: búsqueda de calidad; respeto por la cultura, la naturaleza y el capital humano; coherencia y cohesión en sus productos y actividades y progreso e investigación constantes, explica Philippe Rolet, uno de los directores.
Hoy, estas premisas se cumplen a la perfección gracias a la impecable tarea del Grupo Edonia, empresa familiar francesa que lidera, con aplomo, los rumbos de Alta Vista y además elabora vinos de alta gama en Francia (Château Sansonnet, St. Emilion Grand Cru y Château Valrose, St. Estephe) y Hungría (Château, Tokaj). El grupo lo conforma la familia d’Aulan, que arribó a Mendoza en 1997 para comprar esta bodega, de 3 mil metros cuadrados, construida en 1890 con el fin de restaurarla y adaptarla funcional y tecnológicamente a los tiempos modernos. El proceso de restauración abarcó el período 2001-2003 y se respetó a rajatabla la tradición histórica. Lo más notable fue el cambio de los muros originales de adobe por ladrillo, agrega Rolet.

Alta Vista nació en 1998 con Alto, su primer vino, que se convirtió en un verdadero icono argentino. Hoy, la bodega celebra su décima vendimia y su trayectoria en nuestro país y el mundo.

¿Qué distingue a Alta Vista de las demás bodegas? Mucho. En primer lugar, sus equipos componen una armoniosa fusión cultural franco-argentina, que aporta un sinfín de vastos conocimientos. Asimismo, es una de las pocas bodegas mendocinas con varios viñedos a más de 1000 metros de altura. Por último, cuenta con más de 160 tanques y piletas, con una capacidad de almacenamiento que oscila entre los 3 mil y 5 mil litros. El objetivo es muy claro: elaborar vinos premium con estilo propio, que tengan el perfecto equilibrio entre fruta y madera. La idea es posicionar la marca en el país y el mundo a través de nuestras dos cepas más emblemáticas: Malbec, en tintos, y Torrontés, en blancos, indica Juan Antonio Argeich, Gerente de producción vitícola e hijo del presidente de la bodega. Lo cierto es que Alta Vista crece con fuerza y a pasos agigantados. Eso se debe, en gran parte, a la alta calidad de sus viñedos (cuatro de ellos tienen entre 50 y 60 años): Temis (El Cepillo, Valle de Uco), Albanebe (Vista Flores, Valle de Uco), Serenade (Alto Agrelo, Luján de Cuyo), Alizarín y Azamor (Las Compuertas, Luján de Cuyo) y Cafayate (Salta), donde elaboran exclusivamente Torrontés, muy frescos y aromáticos. La gran novedad es que la empresa adquirió un pequeño valle de 1220 hectáreas a una altitud de 2300 msnm en los Valles Calchaquíes, a 15 kilómetros de Cafayate. Se trata de una finca con más de 20 hectáreas de terrazas cultivadas por civilizaciones preincaicas que se plantarán con variedades tintas, señala Matthieu Grassin, Gerente de Producción con especialidad en tintos que guió perfectamente a CUISINE&VINS en la exclusiva cata de productos de las diferentes líneas. Al respecto, Grassin aclara que la elaboración de los productos rescata las prácticas utilizadas en los grands crus franceses adaptados a las características particulares del terruño mendocino, del cepaje y del clima. De este modo, los pasos son: cosecha en verde, deshoje, selección de cuarteles para una óptima maduración de la uva, bajo rendimiento, vendimia manual en cajas de 18 kg., mesa de selección antes de la molienda, llenado de piletas por gravedad, pigeage, control de temperatura durante la fermentación, crianza en barricas de roble y botellas.

Alta Vista apuesta de lleno al turismo enológico. Ofrece al público exclusivos recorridos por la bodega, con degustaciones de su extenso portfolio de vinos.

El primer vino y emblema indiscutido de la bodega es Alto. Auténtico icono de la vitivinicultura local, es elegante, muy complejo, definitivamente exquisito para los paladares más refinados. Alto es fruto del cuidadoso trabajo que comienza en nuestros viñedos ubicados en los mejores terroirs de Mendoza, a más de 1000 metros de altura en el pedemonte de la Cordillera de Los Andes, resalta Argerich. Se trata de un estupendo blend de Malbec (75%) y Cabernet Sauvigon (25%), criado durante 15 meses en barricas nuevas de roble francés. De color rojo rubí profundo, en nariz presenta aromas complejos, recordando frutos negros, especias y chocolate, con elegancia y gran amplitud, ofrece taninos sedosos y una larga e intensa persistencia en boca. El potencial de guarda es de, aproximadamente, 10 años. $275.-
Luego sigue la línea Single Vineyard (viñedo único). Aquí, es importante destacar que Alta Vista fue la primera bodega en la Argentina que ofreció una comparación de Malbec Single Vineyard desde la añada 2001, marcando así las diferencias que cada terroir imprime en el vino. Se concibió como un proyecto orientado a entender en profundidad los diferentes terroirs. Debo decir que obtuvimos vinos excepcionales, sintetiza Grassin. $125.-
Luego, Grande Reserve Malbec Terroir Selection, es un blend de terroirs (6 % de Alizarine Vineyard, 20 % de Serenade Vineyard, 60 % de Albaneve Vineyard y 14 % de Temis Vineyard (El Cepillo–Valle de Uco). Criado durante 12 meses en barricas de roble francés, se caracteriza por tener un color violáceo profundo, con intensos aromas que recuerdan a especies, frutas frescas y maduras con notas animales. En boca se expresa por su ataque fresco, su gran amplitud, sus taninos suaves y su largo final. El potencial de guarda es de 5 a 8 años. $75.- Por su parte, Atemporal es la joyita que Alta Vista tenía muy bien guardada. Se trata de un exquisito blend de Malbec (43%), Cabernet Sauvignon (36%), Syrah (11%) y Petit Verdot (10%), criado durante 12 meses en barricas de roble francés. En este vino, el Malbec otorga aromas a frutos rojos y violetas y el Syrah aporta notas a pimientas y especies. Asimismo, los taninos suaves del Malbec se complementan con los taninos potentes del Cabernet Sauvignon y la estructura del Petit Verdot alarga la persistencia en boca e introduce taninos que aseguran una larga evolución en el tiempo. $60.- El caballito de batalla de la bodega, que sobresale por su excelente relación precio-calidad es, sin duda, Alta Vista Premium en sus versiones Malbec y Torrontés. El Malbec se encuentra en el mercado desde su añada 1999 y es uno de los vinos que más reconocimientos obtuvo dentro del portfolio de Alta Vista (se adjudicó varios Best Buy de las revistas especializadas y críticos más importantes del mundo). $33.- Por último, Classic es la línea joven conformada por productos frescos, agradables, versátiles, frutados y fáciles de beber. Se presenta las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon y Torrontés. Todos se caracterizan por su frescura e intensidad de aromas y sabores que, sumados a su paso por roble americano, le otorgan el carácter, elegancia y estructura de los más representativos vinos de la Argentina. $22.- Con un equipo apasionado por el terroir y sus potencialidades, Alta Vista cree fuertemente en cada uno de sus vinos. El equipo sabe muy bien lo que hace y tiene en claro a dónde quiere llegar. Por eso, CUISINE&VINS celebra los primeros 10 años en la Argentina y le augura un futuro cada vez más alto.

A pedido de sus fieles seguidores, Alta Vista abrió en Buenos Aires las puertas de un sofisticado espacio con sala de degustación exclusiva para los amantes del buen vino.